En defensa de la familia SÍ, pero de TODAS las familias

Por José de Zor

Algunos de mis compatriotas parecen no darse cuenta de la suerte que tenemos de vivir en un país como el nuestro. Con un estado de derecho que ampara y cuida que todos los ciudadanos tengamos cabida y el justo respeto. Antes de eso prefieren llamar a este hecho: “cultura del laicismo radical”, “fraude y engaño” o “desesperanza por el aborto y el divorcio Express” palabras dichas por monseñor Agustín García-Gascó, arzobispo de Valencia.

Personalmente me llena de orgullo que en España, los creyentes (aunque yo no lo soy) de cualquier creo religioso, expresen sus opiniones, las defiendan y las manifiesten públicamente. Hemos vuelto a aquellos tiempos en que musulmanes, cristianos y judíos (más otras religiones actuales)… pueden profesar su fe sin más limitación que la de mantener el orden público (artículo 16 de la Constitución). Hemos reconquistado la España de la convivencia y la tolerancia, del entendimiento y la fraternidad entre diferentes, donde todos podemos aprender y enriquecernos de todos.

Nuestro jefe de estado, el Rey Juan Carlos, años atrás, revocaba el edicto del año 1492 sobre expulsión de los judíos (sefardíes o no), presentando excusas oficiales por tal hecho ante el presidente de Israel. El profesor Mohamed Ibb Azzuz Hakin, decano de los hispanistas marroquíes se dirigía al monarca desde Tetuán solicitando el mismo trato para los musulmanes andalusíes asunto que se trato en consideración…

La “no-religiosidad” o laicismo, es también otra opción personal que debe tener el mismo derecho y amparo que la de los creyentes. De hecho nuestra constitución establece la no confesionalidad de España. A esto yo no me atrevería a llamarlo “cultura del laicismo radical”. En mi entender, SI son radicales aquellos que intentan imponer su modelo como el único y válido, que excluyen lo que no les es propio y que descalifican las otras formas de estar, ser o pensar. O que apoyándose en su influencia, tratan de confundir y manipular a la opinión pública para acercarla a sus exclusivos intereses.

La Iglesia Católica a lo largo de la historia no ha sido precisamente modelo de tolerancia y respeto (mucho menos ante la diferencia o la disidencia…) y en particular la española, vinculada siempre al poder político y económico, sobre todo su cúpula. Una Iglesia cuyos cardenales y obispos alzaban el brazo junto al “Generalísimo” y bendecían su régimen fascista y represivo, conviviendo encantados con él. Lejos de esa perspectiva histórico-política, respeto mucho a la Iglesia Católica o a cualquier confesión en general y sobre todo a las personas que profesan una fe. Incluso como no creyente no niego las raíces culturales judeo-cristianas (y musulmanas o andalusíes) de mi país… pero eso no significa que debamos permitir la imposición y la descalificación cuando además de sus “modelos” también existen otros que son tan válidos, respetables y auténticos como los suyos. A esto se le llama: diversidad: el mundo no existe sólo en blanco o negro… hay colores afortunadamente.

Y si hablamos de modelos de familia… además de la familia “tradicional” y/o cristiana, existen las familias homoparentales, las formadas por hombres o mujeres hetero u homosexuales, casados (civil y/o religiosamente) o sin casar (parejas de hecho)… La familia, como unión de personas que crean un vínculo de afecto y sentimientos, con una unidad de vida, con unas metas compartidas y un proyecto común… ahí cabemos todos. Una familia de una madre lesbiana –por ejemplo- que vive con su pareja y su hijo o hija, natural o adoptado, no es un conjunto de extraterrestres venidos de la galaxia de Orión… y digo yo, merecen el mismo trato, ayuda, reconocimiento y respeto del estado que una familia formada por un hombre y una mujer con hijos propios…

No distorsionemos las ideas y las realidades. La Iglesia Católica concibe como peligro lo diferente a sus postulados: Sencillamente porque supone una pérdida de su poder; de su influencia sobre la conciencia de las personas, sobre los pueblos, sobre quienes pensamos libremente y con autosuficiencia. Quizás porque comprendemos que para comunicarnos con lo trascendente (o con Dios), no necesitamos intermediarios ni absolvedores de pecados (que en realidad no existen ni existieron nunca), sino para desempoderarnos de nuestra propia libertad de conciencia y decisión.

Quizás les duela pensar que todos nacimos ya con línea directa para comunicarnos con esa trascendencia. Es –reitero- la pérdida de PODER e influencia lo que molesta a quienes llaman “laicismo radical” a la conciencia librepensadora y auto-responsable. Y a quienes promulgamos el respeto de la diversidad frente a la imposición de una verdad –la suya- que es respetable, pero no imponible. Decía monseñor Cañizares (arzobispo de Toledo) que «las familias están siendo sacudidas en sus cimientos por “graves amenazas” mediante legislaciones injustas e inicuas.»

Yo le invitaría a que reflexionara sobre ello: los cimientos que se están bamboleando son los de su Iglesia, que no desea reconocer la realidad de aquello que siempre se ocupó de ocultar e ignorar para imponer su propia visión: la diversidad humana, en tus formas de pensar, creer, estar u organizarse. Haría bien en actualizarse al respecto, porque sino más antes que después irá muriendo poco a poco… por mantener mitos que en un pasado podrían ser sostenidos, pero que hoy en día cada vez quedan más en evidencia. Sólo hay que ver la media de edad que de quienes van a las Iglesias en nuestro país: de aquí a pocas generaciones, se quedarán poco menos que como museos más que como lugares de culto, si no son capaces de retomar y refrescar su mensaje.

Actos como el de la defensa de la familia cristiana en la plaza de Colón (Madrid)… en pleno periodo pre-electoral, es más político que religioso o social (a decir por la procesión que acompañó el evento de la imagen de la Almudena). Un acto contra las políticas sociales y de igualdad que ha promovido el actual gobierno.

Aquellos que pensamos de forma diferente a los católicos practicantes no tratamos de imponer sobre éstos nuestros criterios. ¿Por qué no nos dejan a los demás que vivamos con los nuestros? Comparto mucho de los valores que podrían denominarse “cristianos”. Me da igual usar la palabra “amor” o “solidaridad”, “fraternidad” o “hermandad”, “comunión” o “unión y respeto”… da igual… pero respetemos el matiz, porque creo que en el fondo todos estamos de acuerdo en lo mismo. -¡Déjeme ser y hacer, que yo le dejo a usted, oiga!- Le diría a sus organizadores.

En esta legislatura se aprobó la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, la ley de igualdad de género. La sociedad no se sumió en el caos ni se descompuso como proclamaban algunos agoreros de la derecha política y religiosa. Tales progresos en nuestra legislación se han convertido en referentes de avance social para países como los de América Latina, y miran con frecuencia a España como país hermano y ejemplo a seguir… (esto es lo que produce miedo a la jerarquía católica-). Los sectores progresistas de la mayoría de países europeos ven con cierto asombro y admiración lo conseguido en España. Ha sido una conquista para todos y un bien que a nadie causa mal ni agravio –salvo si se tiene una mentalidad impositiva. Acaba con situaciones tapadas e injustamente ignoradas durante décadas… pese a quien le cueste reconocerlo.

Esta Iglesia que mira tanto para atrás, como la derecha española, que ha recurrido ante el Constitucional la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo… debe hacernos pensar a los ciudadanos sobre una toma de postura y trasladarla en consecuencia a las urnas cuando votemos en marzo de 2008. ¿Queremos seguir avanzando o debemos estancarnos en la involución…? El futuro, siempre será un reto prometedor donde todos y todas tenemos cabida: no lo obstaculicemos con miedo infundados y mezquinos.

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4 thoughts on “En defensa de la familia SÍ, pero de TODAS las familias

  1. alberto ruiz peñalver dice:

    Creo que es muy bueno ester articulo de jose de zor, sobre todo por su visión respetuosa y ámplia, con perspectiva y defendiendo una postura desde el sentido común.

  2. Raúl Pleguezuelo dice:

    No tengo nada que añadir, lo suscribo y reitero mi orgullo de ser español en la España de Zapatero. No dejemos que nos arrebaten los derechos conseguidos y la oportunidad de seguir liderando Europa en la consecución de derechos civiles y sociales básicos.
    Salud.

  3. Noelia dice:

    Que aburridos me parecen estos señores del alzacuellos. A ver si pueden dedicarse a algo más productivo, como los sacerdotes que TRABAJAN en la iglesia de San Carlos Borromeo o dejar al resto de la concurrencia hacer lo que nos dé la real gana, desde nuestra libertad y el respeto a la libertad del resto, sin imposiciones, sin órdenes…
    Más respeto a los que no pensamos como ellos. Más respeto a los que no les decimos a los demás lo que tienen que hacer.

    Un saludo desde Ciudad Lineal

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