El género como representación social

Dejando a un lado las teorías biologicistas sobre el origen del género me centrare en algunos aspectos del mismo trabajados desde el construccionismo y su génesis como generadores de individuos.

El género es un constructo social, el resultado de una serie de factores y condicionantes culturales, educativos y de imitación que desde muy temprana edad van marcando al sujeto en la construcción de su identidad.

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Foucault define el género como una representación y la construcción de esta representación como uno de los principales ejes que conformarán en un futuro las identidades entendidas como genero identitario. En nuestra sociedad la construcción del género viene dada por una serie de condicionantes culturales y sociales muy arraigados en creencias inmovilistas que desautorizan cualquier teoría relativa a género que no sea la reproductiva. A mi juicio, los largos siglos que nuestra cultura occidental ha estado marcada por los dictados de la Iglesia Católica donde cualquier variable posible fuera de los dos géneros (H/M) era (y es) inconcebible, en nuestra sociedad el arraigo tradicionalista religioso es aún muy fuerte y no concede licencias a la emancipación y liberación del género femenino (en cualquiera de sus realidades), el cual está limitado en atribuciones y reconocimiento por los sectores más conservadores, y mucho menos reconoce la legitimidad de otros géneros/constructos que difieran del clásico binomio hombre/mujer.

El género es la representación de los roles aprendidos cultural y socialmente del patrón heterocentrista, en cual la mujer tiene “derechos” solamente en el ámbito de lo privado, no pudiendo de esta manera proyectar su entelequia ni habilidades a una sociedad masculina y acusadamente necesitada de valores humanos y renovadores que la mujer puede ofrecer sin duda alguna.

Si al costumbrismo religioso le añadimos la aparición de los procesos industriales en el siglo XIX y de la producción masiva fruto de los mercados capitalistas, todavía se hace más latente el concepto de género femenino como agente reproductivo pero con la salvedad que se le empieza a atribuir tareas laborales fuera del ámbito de lo privado no por méritos o reconocimiento si no por un interés de demanda de mano de obra económica de unos mercados que comienzan a emerger. La mujer como generadora reproductiva de sujetos, que más tarde serán también mano de obra y la mujer en si misma como objeto productor de trabajo, es decir como capital humano según diría Marx. Es aquí donde nos relegan a un papel humillante donde se nos considera recipientes reproductivos y se nos explota laboralmente con unos derechos limitados en relación a los que disfrutan los hombres que realizan tareas similares a las nuestras.

¿Por qué la representación que refleja los valores culturales y sociales actuales es tan pobre?, siendo imposible aún la construcción de géneros flexibles y no condicionados, la importancia de que los patrones socioculturales estén desprovistos de cualquier manipulación ni artificio intencionado y mucho menos del de los dictados del hetero y homopatriarcado, harán que la construcción de ese sujeto no evolucione en individuos masculinos o femeninos solamente, si no que dejara la puerta abierta a la aparición en escena de los individuos hasta hace poco descategorizados (sujetos transgénero, y digo sujetos puesto que estos pueden dar a su vez diferentes tipos de individuos transgénero en función de la representación que tengan como patrón y conformen su constructo). La importancia de la creación de nuevos patrones socioculturales a mano de los movimientos de liberación sexual que hacen extensible por ejemplo la familia a nuevos cánones, el amor entre personas del mismo sexo, las relaciones sentimentales más allá del 1+1, pensamientos aperturistas en lo referente a las identidades sexuales y de género. Debemos pues visibilizar nuestras condiciones sin miedos ni inhibiciones, educar en la tolerancia y la diversidad, hacer un mundo mucho más plural que al que nos han acostumbrado para que la construcción de las identidades sea rica y variada y tengan nuestros descendientes más opciones toleradas y validas como referente. En la “superestructura” social actual el género (ideología del género) tiene el deber de cumplir el papel de construir sujetos en individuos, no solo individuos hombres o individuos mujeres si no en los posibles que están conviviendo entre nosotros y que están inmersos en el anonimato y el silencio, me refiero a las antes citada identidades transgénero con toda su riqueza existencial.

Haizea Caballero Ruiz

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One thought on “El género como representación social

  1. fgmarga dice:

    Esta pobreza en los roles de género no sólo frustra y anula a aquellos que no están icludos en el femenino-masculino heterosexual, sino que también ahoga y encorseta a los individuos que si lo están. Pienso que la pobreza de roles hace que estos se fortalezcan y se estereotipen, siendo cada vez más exigentes con los individuos.

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