Vergüenza y remordimiento

Diversos medios de prensa, radio y TV dedican en estos días varios espacios a los escándalos sexuales dentro de la Iglesia Católica, hoy se refieren especialmente a la Carta pastoral  del Papa a los católicos irlandeses en la que expresa “vergüenza y remordimiento” por lo ocurrido.

Después de leer y oír algunas de las informaciones encuentro algunas cuestiones que comentar: 

1 – Hasta el presente la reacción de la Iglesia es tardía, escasa, y muy poco convincente tanto para los afectados como para gran parte de los católicos

2 – La aceptación de los hechos se produce a su pesar por incapacidad para seguir silenciándolos

3 – Se trata de minimizarlos y darles un carácter excepcional y no único de la iglesia, recurriendo al “tu más” (Cardenal Cañizares), reduciendo su gravedad, o su alcance, el destino de la carta, insatisfactoria para las victimas y los ciudadanos, se refiere solo a los casos de Irlanda, cuando ya la marea se extiende por Alemania, Austria, Suiza y Holanda y amenaza a Brasil, España e Italia etc.

4 – Algunos católicos reflexionan sobre lo inapropiado y peligroso del celibato en el clero.

No soy actualmente religioso, aunque por mi edad fui educado en el nacional-catolicismo, y personalmente siempre me tomé en serio la cuestión religiosa, y sigo respetando a quienes creen o sienten  la religión en que han sido adoctrinados.

Desde esta perspectiva quiero proponer algunas reflexiones:

1 – Los hechos denunciados tienen un carácter general en el tiempo y en el espacio, y su ocultación continuada inadmisible, no solo moralmente, sino penalmente.

2 – Lo que actualmente se denuncia, de enorme gravedad, solo puede ser una parte de la realidad y se refiere principalmente a actividades sexuales con gran rechazo social, no a practicas sexuales admitidas para los laicos, y que sin duda tendrán mayor extensión

3 – De forma ambigua quizás, pero para mí muy claramente se quiere considerar por parte de la jerarquía católica como un asunto interno y no de los tribunales correspondientes de cada país.

Yo me pregunto sino ha llegado el momento para que la reflexión de la Iglesia tenga un poco más de profundidad.

1 – El sexo es una cosa natural, no solo un sistema de reproducción, sino también de relación y de satisfacción. Recuerdo un día del Orgullo Gay a dos hombres cogidos de la mano cuyas camisetas llevaban escrito “Dios nos creó Dios nos quiere”. Sin duda hay limitaciones como el mutuo consentimiento y otras recogidas en los códigos penales, pero lo que es “antinatural, inmoral, y cruel” es su prohibición. Transcribo un texto de un libro “La Biblia no es el primer libro que Dios escribió para nosotros, ni el más importante. El primer libro es la Naturaleza, creada por la palabra de Dios”, además no es cierto que la Biblia condene  el sexo o la homosexualidad, la no-aceptación de nuestra propia naturaleza en mi opinión es un acto de soberbia y seguramente de herejía cristiana.

2 – También creo que ya es tiempo que la iglesia católica se democratice y pase página sobre su modelo cesarista que tuvo sentido cuando apareció, pero que actualmente es no solo inapropiado sino inmoral, y que se base y se estructure según principios democráticos y de respeto a los derechos humanos.

Antonio Moraleda

Grupo LGTB-PSM

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