Por ti, por tus hijos e hijas, Ni una sola agresión más

Manifiesto con motivo del 25 de Noviembre de 2010, Día Internacional contra la Violencia de Género

64 mujeres y 4 niños y niñas asesinados por la violencia machista en lo que va de año

Por ti, por tus hijos e hijas, Ni una sola agresión más;
Ni una agresión más sin denuncia

Desde el Partido Socialista Obrero Español queremos hacer un llamamiento a la rebelión colectiva de la ciudadanía contra la violencia de género: no podemos consentir que esta situación siga manteniéndose y debemos poner, todos y todas, nuestro más enérgico empeño en romper esta dinámica criminal, y proteger a las víctimas. A todas las víctimas.

En este día, las mujeres y hombres socialistas queremos mostrar nuestro reconocimiento al coraje y la valentía de tantas mujeres que, día a día, logran superar el miedo y las barreras –psicológicas, sociales, familiares, religiosas…- levantadas a lo largo de siglos de dominación machista, para rebelarse contra su maltratador y llevarle ante la Justicia.

Queremos denunciar la vergonzante y criminal campaña emprendida por algunas personas (apoyadas por grupos y medios de comunicación ultraconservadores) que pretenden instalar en nuestra sociedad la falsa idea de que muchas de las denuncias de maltrato que se presentan son inventadas, cuando los datos demuestran todo lo contrario.

En cambio, estamos en el convencimiento de que hoy más que nunca es necesaria la complicidad de todos los hombres y mujeres de este país para luchar contra esta violencia. Porque el problema es de todos y no sólo de las víctimas, siendo también de toda la sociedad, el deber de la denuncia. Si ante una agresión volvemos la cabeza y callamos, estamos colaborando a crear espacios de impunidad para los agresores y a incrementar el sufrimiento de las víctimas, en su mayoría mujeres pero también de sus hijos e hijas.

En lo que va de año, 64 mujeres y 4 niños y niñas han sido asesinados por violencia machista. Y se calcula que, aproximadamente, 800.000 niños sufren, en su entorno y con gran intensidad, la violencia de género. Estos menores necesitan una protección especial y el apoyo de toda la ciudadanía para salir de la espiral de violencia que sufren, han sufrido o sufrirán.

Sabemos que los niños que crecen en estos hogares padecen secuelas que pueden durarles toda la vida. Disminución del rendimiento escolar, insomnio, pesadillas, fobias, ansiedad, agresividad…, son sólo algunos de los síntomas que presentan los y las menores que han convivido con la violencia de género. Además, el aprendizaje de modelos violentos y roles de género erróneos pueden conducirles a repetir esas conductas, tanto en el papel de víctima como de agresor, con la consiguiente reproducción de la violencia de género.

La Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género que promulgó el Gobierno socialista de José Luís Rodríguez Zapatero, en diciembre de 2004, no sólo protege a las mujeres, sino también a estas víctimas infantiles de la violencia de género.

El pasado mes de abril, el Gobierno promovió destinar un presupuesto específico para la prevención y protección de las víctimas infantiles de la violencia de género y elaboró un Protocolo de actuación para las Comunidades Autónomas, que ahora éstas deben poner en marcha de manera urgente.

Pero no basta con la protección institucional, por más que ésta exista y sea cada vez mayor: la denuncia es la única puerta para poner en marcha todo el sistema de protección, tanto para las mujeres como para todo su entorno. Y este año asistimos a un triste escenario: la mayoría de las mujeres asesinadas no habían denunciado a sus maltratadores y, por tanto, no habían podido ser protegidas. El silencio es el mejor cómplice de los maltratadores porque les proporciona la total impunidad y una amplia libertad para cometer sus brutales actos. Por ello es tan importante la denuncia de los agresores.

Desde el Partido Socialista queremos hacer un llamamiento a la conciencia de toda la ciudadanía de este país para movilizarnos contra los maltratadores, para que no encuentren ningún resquicio de impunidad para sus terribles actos.

Con la lealtad y corresponsabilidad de todas las Administraciones, con la unidad de todas fuerzas políticas contra el maltrato asesino, con el Poder Judicial aplicando la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género y con el esfuerzo y compromiso de todos conseguiremos erradicar la violencia de género.   

25 noviembre 2010

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One thought on “Por ti, por tus hijos e hijas, Ni una sola agresión más

  1. Javier says:

    Hola, amigos. Quería exponeros algo que sucedió en Madrid en la sauna gay Paraíso Lo hago por este medio porque creía que debía expresarlo y no he hallado otro medio. Disculpad si no es el conducto adecuado. El 27 de noviembre, hubo una inspección policial a eso de la una menos cuarto de la mañana en la sauna gay Paraíso. Nos tuvieron aproximadamente como dos horas concentrados a los clientes( no muchos, aproximademente 20) sentados semidesnudos con la toalla, sin dejarnos irnos, ni vestirnos, ni nada, mientras inspeccionaban el local. Encendieron las luces, quitaron la calefacción y empezó a refrescar. Ni se les ocurrió permitir vestirnos y volver al corredor en el que nos tenían retenidos. Ni tampoco propusieron que por lo menos nos entregaran una toalla por cabeza para cubrirnos el torso. No era plato de buen gusto estar desnudos delante de la policía, entre ellos una mujer durante dos horas retenidos. De hecho, uno de nosotros expresó el deseo de, por lo menos vestirse, y el policía canoso de la judicial con sonrisa socarrona y burlona dijo algo así como “ahora, de pronto, vas a tener pudor”, comentario que a la señora compañera policía le hizo gracia y apostillo “eso, ahora va a tener pudor” Muy gracioso para ellos el comentario. Y muy desafortunado. ¿Qué se pensó ese tío? Estaban tratando con personas que simplemente éramos clientes adultos, no delincuentes. Allí nadie había perdido el pudor, allí nadie estaba cometiendo delito. Eramos personas libres que acudíamos a una sauna cada uno a lo que quisiera, sexual o no. ¿Por qué presuntamente se nos estaba tratando así? Primeramente, estaban dentro una policía mujer y un policía masculino (los ya apuntados). Llevaban chaleco de policía judicial. Fueron los que no fueron concentrando juntos. El policía era canoso, y sus maneras fueron muy discutibles, así como la retención en pelotas furante ¡dos horas! de los clientes. En un principio dijeron que la inspección duraría un momento. Como diez minutos. Y aquello se alargó y alargó. Metieron perros para olfatear. No nos informaron de qué ocurría, sólo nos retenían allí, sin explicaciones. Nos trataron en todo momento como sospechosos, como si hubieramos delinquido. Había en todo momento un transfondo homofóbico. El policía canoso tenía ese regusto de “menudos mariquitas”. Humillante, es la palabra. De verguenza ajena el momento en el que retuviero a un cliente inglés que no entendía el castellano de la policia judicial. Una policia judicial que si es incapaz de decir siquiera “yes” por lo menos tenga la decencia de hacerse entender de buenas maneras y con educación con un tipo que no les estaba entendiendo. fue otro cliente el que le explicó en inglés lo que ocurría. Y el policia canoso dijo ante ello: “yo le hablo en español que pa eso estamos en España” Empezaron después a llegar policías y policías municipales. Algunos, bastante educados. Algún que otro, con el subtexto en la cara de “menudo antro de mariconazos en el que nos hemos metido”, seamos sinceros. Mucho despliegue policial para veinte tíos en pelotas. Se fueron a las dos y media pasadas de la madrugada. Fué una situación muy desagradable, de muy mal proceder, de poca dignidad, vaya. No podíamos movernos. Sólo al final nos permitieron ir de uno en uno al servicio a orinar. No me meto en el tema de la inspección del local (por cierto, otro tema a debatir, porque también tuvieron muy mal proceder: sin disculpas, sin información de lo que ocurría, sin una cabeza visible, sólo un chaval empleado que no sabía ni por dónde le venía al viento al pobre). ¿Pero esa retención durante horas? fue bastante bochornoso. Luego, un cliente comentó a la señora policia (qué poco tacto, por cierto, meter allí a una mujer) qué cómo se podía reclamar. No era de rigor esa detención durante dos horas largas sin podernos mover, desnudos con la toallita, cuando nos dijeron que iban a ser diez minutos escasos. La mujer de malos modos dijo que “¡y ella que sabía!” Había mogollón de prejuicio. Un noche muy triste. Mucho temor, desinformación, y la sensación de violación de intimidad. Tenía que contarlo, porque además el hecho no ha sido noticioso.

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