LA HOMOSEXUALIDAD DURANTE EL FRANQUISMO

Una vez acabada la guerra, y asegurado el régimen con los asesinatos, el robo de niños de los opositores políticos, o el exilio de la mayor parte de sus opositores políticos (la Anti-España, como les llamó el Régimen), la Dictadura se dedicó a reprimir a todos aquellos que no encajaban con su idea de una España marcial, “mitad monjes, mitad soldados”.

Como primera medida, el régimen franquista modificó la Ley de Vagos y Maleantes de 1934, incluyendo a los homosexuales en todas las categorías a reprimir, junto con los “rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que viven de la mendicidad ajena, explotan menores de edad, enfermos mentales o lesionados

La Homosexualidad, en España, nunca fue bien vista, debido a la fuerte impronta que impuso la postura homofóbica de la mayor organización de pederastas que  vieron los siglos: la Iglesia Católica. Durante la República, se atenuó algo la situación homofóbica, aunque tanto los partidos de la derecha, como los de la izquierda, la condenaban.

Unos (la derecha), porque eran un “pecado contra natura”, y otros (la izquierda), como “una muestra de la decadencia burguesa”. En todo caso, ambos sectores políticos eran estructural, y culturalmente, homofóbicos, y en el mejor de los casos lo asimilaban con alguna enfermedad de tipo mental.

Y siempre, los gays y lesbianas, bisexuales y transexuales españoles, fueron perseguidos y estigmatizados por ambos.

Esto es lo que la Ley de Vagos y Maleantes, modificada por Franco en 1944 para incluirnos a nosotros, nos aplicaba a quienes no encajábamos con la imagen marcial de España:

Capítulo II. Medidas de seguridad

Art. 4º. Son medidas de seguridad:

1º. Internado en un Establecimiento de régimen de trabajo o Colonias agrícolas por tiempo indeterminado, que no podrá exceder de tres años (Reg., 4, 11 y 13).

2º. Internado en un Establecimiento de custodia por tiempo indeterminado no inferior a un año y que no podrá exceder de cinco años (Reg., 4, 11 y 16).

3º. Aislamiento curativo en Casas de Templanza por tiempo absolutamente indeterminado (Reg., 4, 17).

Capítulo III. Aplicación de las medidas de seguridad

Art. 6º, 2º. A los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que viven de la mendicidad ajena, explotan menores de edad, enfermos mentales o lesionados, se les aplicarán, para que las cumplan todas sucesivamente, las medidas siguientes:

Internado en un Establecimiento de trabajo o Colonia agrícola. Los homosexuales a esta medida de seguridad deberán ser internados en instituciones especiales y, en todo caso, con absoluta separación de los demás.

Prohibición de residir en determinado lugar o territorio y obligación de declarar su domicilio.

Sumisión a la vigilancia de los Delegados.

Es decir, por el simple hecho de ser homosexual,  si la policía te pillaba en cualquiera de las muchas redadas en los locales de ambiente, los gays podían ser enviados a centros de reeducación (más parecidos a campos de concentración): los acusados de pasivos, a Badajoz, y los acusados de activos, a Huelva. En Canarias, la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, Fuerteventura, en 1955 fue famosa por lo mismo.

Las lesbianas, eran metidas en manicomios hasta que corrigieran de su “desviación”.

Y en todo caso, una vez cumplida la pena, podían ser exilados de su lugar de residencia a otro lugar, muchas a más de 500 kilómetros. Y además, había que avisar a la Policía de tu dirección SIEMPRE

Al ser un sector oprimido, marginado y perseguido, los chantajes estaban a la orden del día por parte de cualquiera: desde la policía, hasta a cualquiera que lo supiera, quienes además contaban con la impunidad legal y la aprobación social.

De nada servía denunciar el hecho. Bueno, de nada no: servía para que el gay o lesbiana que denunciara el hecho fuera metido (de nuevo muchas veces) en la cárcel.

Muchos suicidios de la época tienen su origen en este hecho: preferían morir antes que trascendiera el hecho de ser homosexual.

Fueron incontables quienes sufrieron la represión de Franco y su Régimen. Pero la historia no acaba aquí…

Después de décadas de uso, la Dictadura consideró necesario derogar la Ley de Vagos y Maleantes, y hacerle unos cambios más cosméticos que otra cosa, y el 4 de Agosto se aprueba la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que endurece (si ello es posible) las penas de la ley anterior:

Ley 16/1970 de 4 de agosto de Peligrosidad y rehabilitación social

Capítulo Primero. De los estados de peligrosidad.

Art. 2º. Serán declarados en estado peligroso, y se les aplicarán las correspondientes medidas de seguridad y rehabilitación, quienes (…):

1º. Los vagos habituales

2º. Los rufianes y proxenetas

3º. Los que realicen actos de homosexualidad

Capítulo II. De las medidas de seguridad.

Art. 5º. Son medidas de seguridad:

Primera. Internamiento en un establecimiento de custodia o trabajo adecuado a la personalidad del sujeto peligroso dentro del cuadro de clasificación que reglamentariamente se establezca, por tiempo no inferior a cuatro meses ni superior a tres años, cuando se trate de internamiento en establecimiento de custodia, y por el tiempo mínimo que fije la sentencia o el auto de revisión y máximo de tres años, cuando se imponga internamiento en establecimiento de trabajo.

Segunda. Internamiento en un establecimiento de reeducación por tiempo no inferior a tres meses ni superior a tres años.

Tercera. Internamiento en un establecimiento de preservación hasta su curación o hasta que, en su defecto, cese el estado de peligrosidad social.

Capítulo III. De la aplicación de las medidas de seguridad.

Art. 6º. 3º. A los que realicen actos de homosexualidad y a los que habitualmente ejerzan la prostitución se les impondrán, para su cumplimiento sucesivo, las siguientes medidas:

Internamiento en un establecimiento de reeducación

Prohibición de residir en el lugar o territorio que se designe o de visitar ciertos lugares o establecimientos públicos, y sumisión a la vigilancia de los delegados.

Nunca se proveyeron las dotaciones presupuestarias necesarias para desarrollar la tarea rehabilitadora, que implicaba crear establecimientos especiales.

Según los datos disponibles de los juzgados de Peligrosidad de Madrid (años 1974 y 1975), alrededor del 6% de los expedientes incoados en estos tribunales lo eran por homosexualidad (en un 99% de los casos homosexualidad masculina), y la proporción de sentencias condenatorias alcanzó el 5% del total.

Las Memorias de la Fiscalía del Tribunal Supremo (1970-1979), revelan un total de más de 58.000 expedientes de peligrosidad incoados y más de 21.000 sentencias condenatorias. Si los datos de Madrid se extrapolan a la realidad del Estado español, estaríamos hablando de unos 3.600 expedientes por homosexualidad entre 1970 y 1979 y unos mil condenados en este periodo, prácticamente todos ellos varones.

Los homosexuales dejamos de ser peligrosos oficiales en España gracias a la coalición de intereses que se formó en contra de la ley durante la Transición.

La acción de los primeros frentes de liberación homosexual, de grupos de marginados y otros movimientos sociales capturaron la atención de varios partidos de izquierda, colectivos de profesionales y de intelectuales.

Cuando el tema entró en la agenda de partidos como el PSOE o el PCE, la UCD retiró su apoyo a la LPRS y aceptó su derogación, que llegó enero de 1979.

Lo que ahora es el movimiento internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales, nace en 1968, con la Revuelta de Stonewall en Nueva York, cuando la policía neoyorquina realiza una redada en el bar de ese nombre y los gays y lesbianas, bisexuales y transexuales presentes, en vez de asumir la redada como otras veces, se rebelan, y organizan una resistencia que dura tres días, con muertos y heridos.

En esas calles, nacen los movimientos de liberación LGBT, que rápidamente  se expande por todo occidente, incluido España, donde llega en los años 70, ya al final de la Dictadura Franquista

Después de conseguir  la derogación de la Ley, el Movimiento LGBT Español pasa una etapa de subsistencia, que dura hasta los años 80, en que una serie de nuevos grupos se ponen en marcha, y consiguen la consolidación del movimiento LGBT,  con iniciativas que llegaron a que, en 2005, se aprobara en el Congreso de Diputados de  España, el derecho de los LGBT a poder contraer matrimonio, igual que los heterosexuales.

Aún queda conseguir que la sociedad interiorice  como normales los logros  conseguidos, y evitemos marchas atrás, consolidando y ampliando éstos derechos para las generaciones que nos sigan, y que no tengan que volver  a vivir, nunca más, ninguna de las situaciones que hemos descrito en esta  Presentación.

Situaciones que, por otro lado, son las que viven los LGBT hoy en casi todas las naciones del globo. Y que debemos ser solidarios con nuestros hermanos y hermanas en esas otras naciones, dándoles todo el apoyo que podamos ofrecerles, así como nuestra experiencia.

Pero esto ya es otra Historia…

Enos Tomás Pastrana

Grupo LGTB PSM-PSOE

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