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Leyes Integrales en todo el Estado, protocolo para la atención de menores en los colegios, despatologización, reforma de la ley de identidad de género, que aun suponiendo uno de los mayores avances legislativos en su momento para España y paises de habla hispana, que la tomaron como modelo de la no necesidad de una cirugia genital para la obtencion de nuevas partidas de nacimiento y documentos identificativos, hoy requiere de una actualización que la despatologice y donde sólo sea necesaria la propia autoafirmación de quien la solicite. Hoy 15 de Marzo conmemoramos precisamente esa fecha, el día en que la ley entró en vigor, y el antes y después donde la genitalidad legal te obligaba a pasar por un quirófano para obtener unos documentos acordes en dignidad a la identidad sentida. Seguimos andando para llegar a la plena Igualdad sin ningún tipo de exclusión. Feliz Día de la Visibilidad Transexual!!!

Carla Antonelli

Diputada en la Asamblea de MadridImagen

Últimamente me encuentro con el debate sobre la visibilidad de las personas que no encajan en los patrones ideológicos de la heterosexualidad con mucha frecuencia, quizá demasiada. Y no es porque el debate resulte excesivo -nunca-, sino porque la discusión puede acabar siendo como aquella que facilitó la toma de Constantinopla, cuyos ciudadanos estaban entretenidos en la disputa estéril que pretendía precisar el sexo de los ángeles. En este caso, mientras dilucidamos cómo actuar frente al armario, el monstruo del heterosexismo sigue avanzando.

Antes de intentar dar respuesta a la complicada pregunta con que titulo este artículo, es conveniente recordar qué es exactamente esto que llamamos armario. Por él entendemos la “clandestinidad en la que vive alguien que se resiste a revelar su condición de homosexual por considerarla vergonzante” (Rodríguez González, 2008: 27). Resulta muy interesante destacar aquí los conceptos de la clandestinidad y la vergüenza, aunque discrepamos bastante con la definición -creo mal empleado el término “condición”, porque implica que una orientación sexual “condiciona”, y borrados de la posibilidad de armario bisexuales, transexuales y demás personas no heterosexuales-; y es necesario también recordar la expresión en que aparece más frecuentemente, “salir del armario” -calco del inglés “come out of the closet”- y tener muy en cuenta la época en que empieza a utilizarse, el primer tercio del siglo XX (Chauncey, 1994: 6-8), pues es ésta la época en que empieza a construirse el modelo de sexualidad en que vivimos hoy.

Pero, más allá de la simple definición y el estudio de su nacimiento y evolución, hemos de detenernos a analizar lo que realmente significa el armario. Para Sedgwick, posiblemente una de las primeras personas en afrontar teóricamente su estudio, “el armario es la estructura que define la opresión gay en este siglo” (1998: 96). La autora, además, nos explica que ha sido precisamente el armario el elemento que ha aportado más consistencia a la cultura e identidad gay, porque determina la vida social de muchas personas, aun de las más visibles, ya que diariamente han de enfrentarse a una nueva salida del armario, cuando desconocen si su interlocutor conoce o no su sexualidad, y si este dato le parecerá o no importante (Sedgwick, 1998: 92-93). Así, podemos apuntar que, en primer lugar, apreciamos por un lado que la salida del armario no se realiza una única vez en una suerte de ritual de iniciación, sino que puede llevarse a cabo diariamente, con cada una de las personas que vamos conociendo, y que el armario debe considerarse como un sistema heterosexual para oprimir a las personas no encuadrables en la heterosexualidad normativa.

Se nos presenta ahora el punto más complicado de analizar, donde más se enaltece la discusión sobre el armario: ¿opresión o vida privada? Partamos de que la sexualidad, la identidad sexual, no su práctica, ha de considerarse una parte constituyente de la personalidad del individuo, y que esta es, por su puesto, una cuestión pública. No en vano Denneny afirmaba, con mucha razón, que “ser gay es un aspecto más elemental de lo que soy que mi profesión, mi clase o mi raza” (1981: 165), e incluso realizaba una interesantísima diferenciación, afirmando que “homosexual y gay no son la misma cosa; gay es cuando decides que sea importante” (1981: 166). Respecto a esta cuestión sobre lo público y lo privado, Eribon nos recomienda recurrir al feminismo, como no podía ser de otro modo, porque es gracias a su contribución que sabemos que las esferas de lo público y lo privado adquieren connotaciones de género, relegando a la mujer al ámbito privado y podemos entender que “lo mismo ocurre con la división de las orientaciones sexuales: el espacio público es heterosexual y los homosexuales son relegados al espacio de su vida privada” (2001: 144). De esta suerte, el pensamiento heterosexual construye su visión de la heterodoxia sexual -sea la homosexualidad, la bisexualidad, la transexualidad o cualquier otra forma- reduciéndola a un mero tema sexual, de actividad sexual, que no de identidad, que debe relegarse a lo íntimo, si bien, mientras tanto “la heterosexualidad si que tiene implicaciones públicas y políticas: un beso heterosexual alegra un parque en un atardecer de primavera; una pareja heterosexual cogida de la mano camino de alguna parte consolida la familia y un montón de buenos valores y sentimientos” (Llamas, Vidarte, 1999: 83). Quizá sea necesario recurrir a la celebérrima frase de Kate Millet, “lo personal es político” para destacar que el camino de la visibilidad es el único que puede permitir la recuperación del espacio público, patrimonio esclusivo aún del hombre heterosexual mientras se relega a una supuesta privacidad a todo lo que se aparte de su norma (Eribon, 2001: 146-147). Como siempre, resulta muy útil recurrir al feminismo y entender que, de un modo similar al burka, que elimina de la vida pública el cuerpo de la mujer, el armario invisibiliza en la misma vida pública cualquier orientación sexual o identidad de género que no se corresponda con el patrón ideológico de la heterosexualidad, y homogeneiza a todos y todas bajo la presunción de heterosexualidad. Destaparse, levantar la tela del burka para convertirse en una mujer visible, tiene un efecto demoledor, como es sabido, pues el poder machista reacciona rápidamente a través de la violencia. Y, de manera semejante, la salida del armario, la visibilización, produce una respuesta similar por parte del heterosexismo: una condena que supone desde un simple insulto hasta un elevadísimo riesgo para la vida en muchos países del mundo. Curiosamente, en los mismos en que encontramos a las mujeres invisibilizadas bajo el burka.

Dejando a un lado por un momento las comparaciones con otras discriminaciones, sobre las que volveremos, recordemos que uno de los problemas fundamentales de la invisibilidad es que, con ella, el pensamiento heterosexual ha podido promocionar una forma de pensamiento en torno a la diferencia sexual que provoca “que el adolescente se considere el único ser homosexual que hay en la faz de la tierra, que muchos hombres entiendan que aquello no es natural y hay que esconderlo, que incluso muchos jóvenes no acaben de encontrarse a gusto en su piel y si no la niegan, tampoco viven su sexualidad con la misma naturalidad que sus amigos heterosexuales (Cortés, 2001: 118). Contra estas ideas resulta necesario generar unos nuevos modelos de representación que podrán construirse fundamentándose en la visibilidad, si bien es preciso elaborarlos muy curidadosamente. Los movimientos queer han criticado en ocasiones la visibilidad a toda costa, porque puede llegar a significar el ofrecimiento de una imagen desvirtuada de la identidad de la persona que no se define como heterosexual, una imagen “pactada” con el poder heterosexual para que este pueda ofrecerlo al mundo -por supuesto también heterosexual- según unos determinados patrones -nacidos de un heterosexismo edulcorado- que la hagan inteligible. Así, en un interesantísimo artículo aparecido en 1993 en De un plumazo, la revista que publicaba la Radical Gai, que recuperan Llamas y Vidarte (2001: 257-263), se realiza una curiosa identificación entre la marica y el vampiro, pues ambos, al exponerse a la luz -luz que el texto no duda en calificar de heterosexual, por lo que tiene de definitoriamente visible- pueden ser destruidos, modificados, puestos al servicio de la propia discriminación. Claro está que la crítica queer no es a la visibilidad en sí misma, sino que se dirige al circo mediático que puede rodear la visibilización de una persona no heterosexual, y nos recuerda que “aceptar hacernos visibles implica aceptar ser vigilados y vernos enredados en las estrategias normalizadoras de la sociedad” (Llamas, Vidarte, 2001: 267).

No obstante la necesariedad que venimos apuntando de que aquellas personas que no respondan al canon de la heterosexualidad normativa sean visibles, es preciso realizar una reflexión sobre la práctica del Outing, que no creemos permisible en modo alguno. Sacar del armario a alguien a la fuerza, ya como hacía Queer Nation en Estados Unidos, a través del fax-outing, enviando faxes a los medios con listas de personas homosexuales; ya en el caso del outing a la inglesa, practicado por Outrage sólo en los casos en que la víctima fuera declaradamente homófoba (Bruquetas, 2001: 12), no es posible justificar el outing porque esa fuerza no sólo puede dañar irremediablemente la vida de la persona visibilizada contra su voluntad, ya que en muchas ocasiones desde su estabilidad hasta su propia vida pueden depender de su armario, que aun siendo una imposición del heterosexismo también actúa muchas veces como un escudo frente a la discriminación; y porque esa es también la misma fuerza con que se impone el armario, y es éticamente reproblable emplear las mismas armas que emplea la discriminación. La visibilización es una decisión personalísima, en primer lugar posibilitada porque la identidad sexual, como otras formas posibles de marginación como son la etnia, la cultura o la religión, permite por su invisibilidad al individuo “cierta capacidad de decisión -aunque nunca se puede dar por sentado cuánta- respecto al conocimiento de otras personas sobre su pertenencia al grupo” (Sedgwick, 1998: 100); y en segundo lugar porque el culpable del armario no es la persona que no se visibiliza, sino “quienes le obligan a ello, en una sociedad represiva que manifiesta sin tapujos su animadversión por los homosexuales” (Llamas, Vidarte, 1999: 78).

Pero es necesario destacar, para empezar ya a resolver la pregunta que nos ha traído hasta aquí, que esta decisión tiene implicaciones más allá de la visibilización o no. Implicaciones que afectan a toda su ideología política. Partimos de que el fundamento del Socialismo es la lucha de clases, y no resulta muy difícil plantear que, en el ámbito de la sexualidad, existe también un complicado sistema de clases, con una heterosexualidad -y una masculinidad, nunca olvidemos el feminismo- que disfruta de una serie de privilegios mientras discrimina a todas aquellas personas que se apartan de la norma, a los desposeídos de la sexualidad, ya sean lesbianas, gais, bisexuales transexuales… Y mujeres, por supuesto, que el privilegio no lo ostenta únicamente la heterosexualidad, sino el conjunto de caracteres que conforma el patriarcado.  Partimos igualmente de que el Socialismo persigue en origen la emancipación de los trabajadores y las trabajadoras, y para ello necesita que ellos y ellas adquieran conciencia de clase. Y, ahora, hemos de preguntarnos cómo trasladamos al ámbito de la sexualidad esa adquisición de la conciencia de clase, siendo la única respuesta posible la visibilización, la salida del armario, la renuncia a perpetuar en su vida pública el canon de la heterosexualidad impuesta en pos de una verdadera emancipación. De este modo la decisión sobre la propia visibilidad puede implicar la adscripción a un modelo de ideología política general. Cuando una persona decide, elige entre la libertad individual de mantener su presunta privacidad o el compromiso con la defensa de los derechos de sus semejantes. Elige seguir disfrutando individualmente de los privilegios de la presunción de heterosexualidad o renunciar a ellos para poder rodearse de las personas que sufren su misma discriminación y, colectivamente, actuar contra ella generando nuevos discursos sobre la sexualidad, nuevos referentes limpios de heterosexismo que permitirán a las generaciones jóvenes crecer en igualdad. Elige entre aprovechar la particularidad de que su diferencia no es visible para silenciarla o solidarizarse con aquellos y aquellas cuya diferencia no puede ocultarse y que por ello no pueden escapar del odio. Elige, en definitiva, entre liberalismo y socialismo. Y es así que la decisión de visibilizarse, cuando no hay ningún impedimento de fuerza mayor para ello, va mucho más allá de lo específico, alcanzando el total de la ideología. Y es así también, según creo, que el Socialismo no puede caber en el armario.

La frase más conocida de Pablo Iglesias -porque viene impresa en el reverso del carné del Partido- dice: “sois socialistas no para amar en silencio vuestras ideas, ni para recrearos con su grandeza y con el espíritu de justicia que las anima, sino para llevarlas a todas partes”. Con ella se nos invita a todos y a todas a salir del armario como socialistas, a visibilizar nuestra ideología política. Quiero pensar que la invitación a la visibilidad debe también extenderse a cualquiera de las luchas que hemos de emprender como ciudadanos y ciudadanas para poder llegar a emanciparnos.

Y aunque el Socialismo se ha definido como el creador de un espacio de libertad, que acoge por igual a todas y todos los desposeídos, desde un punto de vista puramente socialista el ocultamiento, la invisibilidad, no debiera ser permisible, porque “acostumbra al anonimato, al fingimiento -es decir, a la mentira- y a la irresponsabilidad personal y social. Estas son las auténticas lacras morales a que tiene que hacer frente el movimiento gay” (Herrero Brasas, 2001: 364). Así, frente a la opresión del discurso heterosexual, el arma primera y más responsable es la visibilidad, la luz que hemos de mostrar a los heterosexuales que nos discriminan advirtiéndoles de que, como dice el verso de Cernuda, “su fulgor puede destruir vuestro mundo”.

Ramón Martínez

Universidad Complutense de Madrid

Bibliografía:

Bruquetas, Fernando, 2001, Outing en España. Los españoles salen del armario, Madrid, HMR

Chauncey, George, 1994, Gay New York, gender, urban culture, and the making of the gay men world, 1890-1940, New York, Basic Books

Cortés, José Miguel G., 2000, “Acerca de modelos e identidades”, en Juan Vicente Aliaga y José Miguel G. Cortés, 2000, Identidad y diferencia, sobre la cultura gay en España, Barcelona-Madrid, Egalés

Denneny, Michael, 1981, “Política gay. Dieciséis propuestas (1981)”, en Rafael M. Mérida Jiménez (ed.), Manifiestos gays, lesbianos y queer. Testimonios de una lucha (1969-1994), Barcelona, Icaria, pp. 165-189

Eribon, Didier, 2001, Reflexiones sobre la cuestión gay, Barcelona, Anagrama

Herrero Brasas, Juan A., 2001, La sociedad gay. Una invisible minoría, Madrid, Foca

Llamas, Ricardo, Vidarte, Francisco Javier, 2001, Extravíos, Madrid, Espasa

Llamas, Ricardo, Vidarte, Francisco Javier, 1999, Homografías, Madrid, Espasa

Rodríguez González, Félix, 2008, Diccionario gay-lésbico, Madrid, Gredos

Sedgwick, Eve Kosofsky, 1998, Epistemología del armario, Barcelona, Ediciones de la Tempestad

El 28 de Junio conmemoramos el inicio del Movimiento de Liberación de Homosexuales, Transexuales y Bisexuales. Fue la madrugada del 28 de Junio de 1969 cuando, en Nueva York, comienza una reivindicación que hasta entonces sólo había sido teórica, y se convierte así en una verdadera lucha ciudadana, en un movimiento que ha recorrido el mundo defendiendo la Igualdad de todas y todos. A lo largo de los años han sido muchos los logros: conseguimos que la homosexualidad dejara de ser considerada una patología, y estamos a punto de lograr que la transexualidad tampoco lo sea. Parejas de mujeres y parejas de hombres pueden contraer matrimonio y adoptar a sus hijos cada vez en más países, aunque en muchos lugares la derecha se empeñe en frustrar los avances, como sucede hoy en Francia y pasó en España, con el vergonzoso recurso del Partido Popular que fue luego rechazado por el Tribunal Constitucional, de igual manera que el Tribunal Supremo de los EE UU acaba de fallar a favor de la legalidad de los matrimonios entre personas del mismo sexo. Hemos conseguido, pues, objetivos que nos parecían imposibles. Y hay que seguir adelante, porque el Matrimonio Igualitario es sólo el comienzo.

 

Este Orgullo 2013 está especialmente centrado en los jóvenes LGTB. Cuatro de cada cinco adolescentes LGTB sufren acoso escolar, aunque el PP de Madrid se empeñe en negarlo. Dos de cada cuatro adolescentes LGTB ha pensado en quitarse la vida para huir del acoso. Uno de cada cinco adolescentes LGTB ha intentado suicidarse por culpa del desprecio de sus compañeros y de sus profesores, aunque la derecha madrileña quiera hacernos creer que es mentira.

 

En el Partido Socialista de Madrid (PSM) y en las Juventudes Socialistas de Madrid (JSM) estamos absolutamente comprometidos con la batalla por la defensa de los derechos de nuestros adolescentes y, así, denunciamos la hipocresía del PP. El Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea de Madrid –condenado con un Premio Látigo por la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) por su LGTBfobia- votó en contra de una Proposición no de Ley que los Socialistas de Madrid presentamos, junto a FELGTB y COGAM, para instar a las instituciones a defender la igualdad entre los jóvenes, de igual forma que lo hizo en el Ayuntamiento de Madrid, mientras negaban la existencia del acoso escolar en nuestra Comunidad.

 

Denunciamos los discursos que quedan impunes, como los del obispo de Alcalá de Henares, cuyas palabras contribuyen a la desinformación, difundiendo ideas con conocimiento de su falsedad y temerario desprecio hacia la verdad. Consideramos que reducir la identidad homosexual a una supuesta tendencia que puede ser “curada” es la antesala a la persecución y el acoso a las personas LGTB, camuflada bajo un engañoso disfraz.

 

Reivindicamos políticas públicas que garanticen la Igualdad efectiva entre todas y todos, con independencia de cualquier condición o circunstancia personal o social. Creemos en una Igualdad Global, que incorpore todos los discursos contra la discriminación: contra el machismo, el racismo, la xenofobia, la LGTBfobia… Exigimos al PP que se comprometa con los Valores de Ciudadanía y abandone los discursos que provocan discriminación.

 

Nosotras y nosotros, los Socialistas Madrileños, caminamos junto a los colectivos y asociaciones que representan la realidad LGTB, elevando su voz hasta las instituciones, reconociendo su valor y convirtiendo sus propuestas en proyectos de ley o en mociones municipales, como diariamente llevan a cabo nuestro concejal Pedro Zerolo y nuestra diputada Carla Antonelli. Somos el Partido de la Ciudadanía, y así somos la voz de los ciudadanos y ciudadanas comprometidos con la Igualdad, que trabajan por la defensa de los derechos ciudadanos y contra todo tipo de discriminación y de odio. Así, seguimos luchando por la Libertad, la Igualdad y la Solidaridad.

 

Quedan sólo dos años para que todo cambie. Convertiremos nuestro compromiso en la legislación más avanzada del mundo en materia LGTB. No permitiremos ni una sola agresión motivada por la LGTBfobia. Perseguiremos sin descanso los delitos de odio para defender la Igualdad. Mientras llega ese momento, vamos a la calle a defender los derechos de los adolescentes LGTB. A poner de manifiesto que nunca nos callaremos, que denunciaremos constantemente las agresiones con una voz fuerte, convencida y fundamentada en la Igualdad. Una voz que abra todos los armarios. Una voz socialista, igualitaria, libre y, sobre todo, orgullosa.

 

Partido Socialista de Madrid                       Juventudes Socialistas de Madrid

El mundo no es un lugar seguro. En 2013 hay todavía ocho países donde la práctica de la homosexualidad está penada con la muerte, y otros setenta donde no es legal. En Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Nigeria, Mauritania, Somalia, Sudán, Yemen e Irán mantener relaciones sexuales con alguien de tu propio sexo supone jugarte la vida. En Irán un simple beso homosexual se castiga con sesenta latigazos. Y en Uganda se cierne sobre la población la amenaza de una ley homófoba que también castigaría con la muerte la homosexualidad. Con casos como estos puede parecer que la homofobia de Estado que define a Polonia y que ahora aparece en Rusia son casos de menor importancia, pero es preciso considerar que, si en ciertas partes del mundo es el propio Estado el que dispara el arma, es en otras muchas el que, con su inacción o su discurso discriminatorio, reparte las balas. No hace mucho, en la Francia del Matrimonio Igualitario, nos ha sorprendido la noticia de que el alcalde de Sigolsheim ha recibido dos casquillos de bala tras declarar que hará uso del matrimonio. Esta misma Francia que hoy avanza hacia la igualdad y que en 2008 pidió en Naciones Unidas que se impulsara la despenalización de la homosexualidad en el mundo -con la inefable respuesta del Vaticano de que eso produciría “nuevas discriminaciones”-, sufre hoy un lamentable renacimiento de la homofobia que nos hace recordar el momento en que aquí, en la igualitaria España, la jerarquía eclesiástica organizaba manifestaciones para defender un modelo de Familia que ellos llaman “tradicional”, ignorando que fue la propia Iglesia la que, hasta al menos el siglo XIII, celebró cientos de bodas entre personas del mismo sexo. Parece ser que la caridad cristiana no mueve a los jerarcas de Cristo a seguir los principios del Cristianismo, y se han empeñado en ignorar el sufrimiento que asola el mundo. Parece ser que nadie está dispuesto a ayudar a los homosexuales.

El 17 de Mayo se conmemora la eliminación de la homosexualidad como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud en 1990. Han pasado veintitrés años y puede parecer que hemos conseguido construir un mundo habitable para gais, lesbianas, bisexuales y transexuales. Pero no nos engañemos, puede que sólo sea un espejismo, que debajo de las aceras de la soleada Chueca, en las alcantarillas del odio, sigan viviendo los mismos cocodrilos de la discriminación, esperando el momento de atacarnos. Ahí tenemos al Obispo de Alcalá, empeñado -no sabemos por qué- en defender que los gais frecuentan locales donde encuentran “hombres oscuros”, y en promocionar terapias de curación de la homosexualidad -las mismas que defiende Durán i Lleida- que sólo pueden calificarse como tortura. Sus palabras fueron denunciadas, en su momento, y un juez que quizá necesitara de un cursillo para sensibilizarse con la realidad LGTB desestimó la demanda, tal vez ignorando que el Código Penal español, en su artículo 510, condena la lgtbfobia y su apología con una pena superior a la de la apología del terrorismo. Y eso está bien porque, no nos engañemos, la lgtbfobia es una forma de terrorismo muy sutil, una amenaza constante que provoca el más absoluto sentimiento de desamparo en las personas discriminadas. Puede que fuera necesaria una nueva reforma penal, que definiera de una manera aún más clara y concisa qué es un delito de odio, y quizá así los jueces entendieran mejor que la discriminación contra los diferentes se fundamenta en el odio, en el totalitarismo, y que el ataque a una persona lgtb merece la misma condena que el ataque a cualquier otra persona diferente. Que el totalitarismo violento de los discursos de odio debe ser castigado, para intentar así que desaparezca, y que las declaraciones grotescas desprovistas de fundamentación científica y repletas de esa lgtbfobia tan amiga del nazismo son muy peligrosas porque, si bien no matan, reparten las balas. Porque de este modo España tampoco es aún un lugar seguro.

No podemos olvidar a los marginados entre los marginados. Parece que el discurso LGTB se centra únicamente en los gais, y hay que compensarlo evidenciando la importancia de la lesbofobia, que forma también parte de la homofobia y tiene una característica fundamental que la define: que la violencia que sufren las lesbianas radica no sólo en su homosexualidad, sino también y quizá fundamentalmente en que son mujeres. Del mismo modo, el pensamiento dicotómico sobre la sexualidad hace que nos olvidemos de las personas bisexuales, que se enfrentan a una bifobia que no sólo nace de los sectores de la heterosexualidad del odio, sino también de los propios gais y lesbianas, que debieran ser sus compañeros y compañeras de lucha. Es absolutamente urgente incorporar el discurso bisexual a las reivindicaciones y hacerlo fuerte porque, si entre nosotros y nosotras permitimos la discriminación, no tendremos ninguna credibilidad a la hora de denunciar las discriminaciones a que estamos sometidos. Y la transfobia. Las personas transexuales se enfrentan cada minuto al odio mientras su transexualidad sigue siendo considerada una enfermedad mental. Es absolutamente urgente promover los cambios legislativos necesarios para que las personas transexuales puedan acceder a la igualdad de una manera digna. Y con acceder a la igualdad también queremos decir acceder a un puesto de trabajo. Más del 90% de las mujeres transexuales está condenada a la prostitución porque el mercado laboral capitalista no acepta sus cuerpos como empleables. Es urgente un plan de inserción laboral para transexuales. Porque que transexuales, bisexuales, lesbianas y gais no tengan trabajo también es una forma de lgtbfobia.

Este año de 2013 la Federación Estatal de Gais, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales ha decidido centrarse en la Juventud, que se mantiene desprotegida frente a la discriminación lgtbófoba. El reciente estudio sobre juventud y diversidad sexual en España de FELGTB ha demostrado que, a causa de la discriminación que padecen, los jóvenes LGTB están en constante peligro de muerte, porque muchos de ellos han llegado a pensar en el suicidio, o incluso a intentarlo, para escapar del acoso escolar al que se ven sometidos. Su propio cuerpo ha dejado de ser un lugar seguro porque, si no luchamos para mantener la visibilidad LGTB en el ámbito educativo y defendemos la asignatura de Educación para la Ciudadanía, si no promovemos tutorías de la diversidad y apostamos por una Educación de calidad, pública, comprometida con la igualdad, estamos permitiendo que los discursos de odio y la discriminación inunden colegios, institutos y universidades, y que cualquiera pueda sentirse capaz de insultar o maltratar a alguien por ser gay, lesbiana, bisexual o transexual. La homofobia, la bifobia y la transfobia no sólo producen los lamentables discursos inimputables de la jerarquía católica bajo cuyas faldas se hace irrespirable el odio totalitario. La homofobia, la bifobia y la transfobia producen acoso escolar. Producen muertes, a pedradas o por suicidio, y nunca nos enteramos de ellas porque -he ahí la trampa- el mismo discurso de odio que nos ataca nos ha enseñado a disimular los motivos, a no poder decir por qué nos apedrean, por qué nos suicidamos. Han conseguido provocar miedo hasta de sentir miedo. Y no podemos tolerarlo.

Desde el Grupo LGTB, dentro de la Secretaria de Movimientos Sociales del Partido Socialista de Madrid, nos comprometemos a luchar contra el miedo, contra la discriminación de la lgtbfobia, mano a mano con las organizaciones que creen en la Igualdad. Nuestra obligación es la denuncia constante, el trabajo comprometido para que los discursos de la discriminación sean erradicados. Necesitamos luchar mucho, y a ello nos comprometemos, hasta conseguir que nosotros, nuestros hijos y vuestros hijos dispongamos de un cuerpo que no pueda ser amenazado, de una España y un mundo que no supongan una amenaza. Hasta conseguir vivir en un lugar seguro.

Ramón Martínez
Coordinador LGTB PSM-PSOE

Vínculos:
http://www.dosmanzanas.com/2013/05/alcalde-frances-abiertamente-gay-recibe-dos-casquillos-de-bala-tras-anunciar-su-intencion-de-hacer-uso-de-la-ley-de-matrimonio-igualitario.html
http://www.publico.es/internacional/179440/el-vaticano-se-opone-a-la-despenalizacion-de-la-homosexualidad
http://www.felgtb.org/rs/1584/d112d6ad-54ec-438b-9358-4483f9e98868/91c/filename

Hoy es el Día Internacional del Trabajo, y desde el Grupo LGTB de la Secretaría de Movimientos Sociales del PSM queremos recordar la importancia de que no se olviden nuestras reivindicaciones en este campo, pues los problemas de discriminación a los que se ven sometidas las personas LGTB tienen como escenario en muchas ocasiones el ámbito laboral. Desde la entrevista de trabajo, en que supone un importante dilema visibilizarse como LGTB o no hacerlo, gais, lesbianas, bisexuales y transexuales se enfrentan a una problemática específica que es preciso combatir.

Hace años, en 2003, el ínclito Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en la desaforada defensa de la discriminación a que nos tiene acostumbrados el Partido Popular, aseguró que el Matrimonio Igualitario haría subir el desempleo. Dejando a un lado la falacia argumentativa en que se apoyó el susodicho, de cuyas nulas virtudes y muchos defectos preferimos no acordarnos, es cierto que hemos conseguido aprobar el Matrimonio Igualitario y que el paro ha aumentado hasta lo inconfesable y, lejos de buscar una relación absurda, de esas que convierten a un respetable ministro en un fantoche movido por el odio a los diferentes, es necesario observar cómo afecta el desempleo al colectivo LGTB.

Aunque se supone que la legislación española protege al trabajador LGTB de la discriminación, la novísima reforma del Partido Popular, lejos de asegurar el acceso al trabajo, ha resultado un perverso instrumento que permite el acceso igualitario…. al desempleo. Cualquier persona puede ser despedida sin que medie explicación y es lógico plantearse si las personas LGTB serán, junto a otros grupos sociales en riesgo de exclusión, los primeros en perder -y que ya han perdido- su trabajo. Un estudio de la Universidad de Evry Val d’Essonne nos indica que los hombres homosexuales tienen el doble de posibilidades de caer en el desempleo que los heterosexuales, así como que es más complicado para un hombre gay estabilizarse en un puesto de trabajo; no obstante, según la investigación, la tasa de volumen de negocio de los homosexuales duplica a la de los heterosexuales. Otro magnífico trabajo, llevado a cabo por FELGTB y Guirigay, centrado en el municipio de Coslada, realiza un análisis cualitativo muy interesante y recomendable sobre la homofobia en el trabajo.

Nos encontramos así que las personas LGTB pueden encontrar su empleo en peligro con más facilidad que las heterosexuales. Hombres gais que, si se manifiestan como tales o son sometidos a “outing”, duplican sus posibilidades de ser despedidos, lesbianas que a esto añaden la discriminación propia de las mujeres en el ámbito laboral, bisexuales que encuentran favorecida una parte de su realidad sexual y condenada otra, y personas transexuales cuyo acceso al mercado laboral es sumamente complicado -especialmente escandaloso es el caso de las mujeres transexuales, con su desorbitado índice de dedicación a la prostitución- y requiere de unas medidas específicas; y a eso hay que sumar, dejando a un lado los casos individuales, aquellos en que la problemática laboral afecta al entorno familiar, siéndole negadas a las parejas del mismo sexo en muchas ocasiones los beneficios de que disfrutan las parejas heterosexuales.

El Grupo LGTB del Partido Socialista de Madrid quiere aprovechar la importancia del Día del Trabajo para recordar las reivindicaciones de los trabajadores LGTB. No sólo es necesario que se asegure que aquellos que tienen empleo puedan conservarlo, y desarrollar su profesión sin miedo a ser despedidos o padecer acoso laboral, hay que proporcionarles los mismos derechos de que disfrutan sus compañeros heterosexuales y sus familias, como ya lo hizo RENFE en su día, extendiendo los beneficios de que disfrutaban los cónyuges de sus trabajadores heterosexuales a los compañeros y compañeras de sus empleados gais, lesbianas y bisexuales, sin que importara, además, si el vínculo que les unía era el matrimonio o no. Es preciso que los convenios colectivos tengan en cuenta que no todo el mundo es heterosexual, y recuerden incluir la diversidad sexual en sus disposiciones. Y, además, hay que pedir a los empresarios LGTB que dediquen una atención especial a los derechos de sus trabajadores, pues el movimiento que ha defendido sus derechos como personas LGTB también es el movimiento que defiende los derechos de los trabajadores. Las reivindicaciones de derechos deben realizarse en conjunto, y es imposible centrarse en un sólo ámbito y olvidar el resto.

Los partidos y sindicatos de izquierdas hemos de comprometernos en la defensa de estos trabajadores en particular, igual que nos comprometemos con los trabajadores en general, y demandar a los gobiernos, a ese Partido Popular que suprime a base de decretazos los derechos laborales, a ese Ministro que le tenía un miedo insuperable a que dos personas del mismo sexo contraigan matrimonio, pero no a facilitar con sus políticas que los ciudadanos se queden sin recursos; que se comprometa también en la defensa de los derechos laborales de las personas LGTB, y promueva políticas públicas de inserción laboral para que las y los transexuales encuentren un empleo digno, para que los gais, lesbianas y bisexuales no teman por su puesto de trabajo si es que aún lo conservan, y para asegurar, en definitiva, que todos los ciudadanos tienen derecho al trabajo, sin que importe su orientación sexual o su expresión o identidad de género. El Partido Socialista de Madrid está comprometido en esta lucha. Tú también debes estarlo.

Ramón Martínez

Coordinador LGTB PSM-PSOE

 

Vínculos

http://www.diariocordoba.com/noticias/sociedad/montoro-dice-que-las-bodas-de-gays-haran-que-suba-paro_98079.html

http://www.ociogay.com/2012/06/26/los-gays-tienen-el-doble-de-probabilidades-de-estar-en-paro/

http://www.felgtb.org/rs/360/d112d6ad-54ec-438b-9358-4483f9e98868/af5/filename/estudio-felgtb-homofobia-en-el-ambito-laboral.pdf

http://www.transexualia.org/DOCUMENTACION/Bisexual.pdf

http://www.transexualia.org/DOCUMENTACION/transfobiatrabajo.pdf

Hoy comienza el camino para GANAR la presidencia con nuestro candidato ALFREDO PÉREZ RUBALCABA.

Ganaremos porque tenemos al mejor candidato, el mejor programa y el mejor equipo.

El Grupo LGTB del PSM está CON RUBALCABA!

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